Hace algunos años, un día como cualquier otro, regresaba de mi trabajo. Estaba algo cansado y aturdido. Venía pensando en algunos labores que quedaron pendientes y
en las cuentas que debía pagar al día siguiente. Mi administración era pésima y mis ingresos escuetos. Hacía algunos meses que me había separado y mi mente repetitiva y tóxica dominaba todo mi espectro.


