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¿Sómos realmente felices?



"¿Cómo estás?" "Muy bien, no podría estar mejor". ¿Falso o verdadero?

En muchos casos, la felicidad es un papel que representamos mientras que detrás de la fachada feliz hay una gran cantidad de sufrimiento. La depresión, las crisis y las reacciones exageradas son comunes cuando la infelicidad se oculta detrás de un rostro sonriente y unos dientes blancos, cuando nos obstinamos en no reconocer esa enorme infelicidad. 

Haz de la Felicidad un Hábito


La próxima vez que te suceda algo bueno, detente por un instante y permite que te invada el momento, tómate tu tiempo para disfrutar de lo que te está ocurriendo, sin tener distracciones ni pensamientos que te perturben. Aprende a identificar cuáles son tus sentimientos y emociones dejando que fluyan y emerjan a la superficie.

Comparte cada momento con quiénes te rodean, no tengas miedo de mostrar tu orgullo y tu ilusión: rememora la experiencia, tantas veces como quieras, y sumérgete de lleno en cada detalle vivido.

Una cena romántica con tu pareja, un regalo recibido por sorpresa, una carta de un amigo lejano, un encuentro inesperado en la calle...Cada día nos ocurren situaciones especiales y muchas veces estamos tan centrados en aquello que debería llegar mañana que somos incapaces de disfrutar de lo que vivimos.

Si aprendemos a saborear estos buenos momentos, a empaparnos y a tomar plena conciencia de ellos, habremos dado un gran paso hacia la vida plena y feliz.
Las personas que son capaces de aprender a disfrutar y saborear los pequeños momentos de placer que ofrece la vida son definitivamente más felices y se sienten mucho más satisfechas, son más optimistas y tienen menos tendencia a sentirse deprimidas.

Ahora está en nuestras manos convertir el saboreo en un hábito.

El día más feliz!





El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que no necesitaba el reconocimiento ajeno para sentirme bien, con el mío tenía bastante.


El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que nadie podía quitarme lo que era mío, porque estaba guardado en lo más profundo de mi corazón.


El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que no importaba si bailaba bien o bailaba mal, si me sabía los pasos o no me los sabía, si me equivocaba o no me equivocaba, si aprendía rápido o era lento en recordar. 

El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que lo único que realmente importaba era lo que yo era capaz de dar de mi mismo en cada danza, en cada paso, en cada nota.

El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que nada ni nadie podía borrar la sonrisa de mi cara, cuando ésta nacía desde lo más hondo de mi corazón.

El día más feliz de mi vida fue cuando me di cuenta de que estaba agradecido a la Vida por todo lo que me sucedía, daba gracias a todo y a todos, nada sobraba y nada faltaba.

Por que no soy Feliz?



Mi primera respuesta a tu pregunta es otra pregunta: ¿Qué crees tú que necesitas para ser feliz?, ¿Qué cosas quisieras tener para experimentar felicidad?, o ¿Que personas necesitas tener a tu lado para sentirte feliz?, o ¿Qué circunstancias necesitas que cambien para que seas feliz?

Hay personas que nunca se sienten realizadas. Muchas cosas le fastidian y le molestan. Ellos van por este hermoso mundo corriendo desesperados como un niño que afanado persigue el arco iris.A pesar del serio esfuerzo del niño y su intento de acercarse, el arco iris parece burlonamente alejarse. Para esas personas, la felicidad siempre se haya más allá de donde ellos se encuentran.
Un joven me decía: Me casaré cuando encuentre la persona que traiga satisfacción a mi vida. Con esa filosofía de vida algunos piensan: cuando encuentre a mi cónyuge, entonces seré feliz. Otros que ya lo han encontrado y ya se han decepcionado, piensan "cuando me separe, entonces seré feliz".
Algunos piensan: cuando tenga hijos seré feliz y otros, cuando se marchen, entonces comenzará mi felicidad. La vida no funciona asì. Podrás tener riquezas y ser infeliz, estar rodeado de las personas más amorosas y vivir las circunstancias ideales, pero eso no quitará de ti todos tus males.
Es que la felicidad no se descubre al encontrar a la persona apropiada, sino en ser la persona adecuada. La felicidad no está en encontrar a quien te haga feliz, sino en aprender a traer felicidad a los que te rodean. La felicidad la encuentra la persona que aprende a vivir sabiamente.
Establece relaciones saludables, pone límites, acepta lo bueno y rechaza lo cuestionable. Es feliz quien se acerca a las personas sin sospecha pero con prudencia y se aleja de quienes le hacen daño, sin maltratar pero con inteligencia. La felicidad la encuentra quien aprende a usar las cosas y no a las personas, quien no abusa ni permite el abuso.
No es feliz quien nunca recibe heridas sino quien sabe cómo evitarlas y, cuándo es imposible, sabe cómo curarlas. No es feliz quien nunca tiene problemas o todo lo tiene resuelto, sino quien cuando estos llegan los enfrenta sabiamente y cuando no puede busca ayuda inmediatamente.Por nuestro propio bien, dejemos de buscar la felicidad en las cosas, personas o circunstancias que nos rodean y comencemos a cambiar desde nuestro interior, las actitudes que nos están afectando.

Principios que te harán feliz




La vida es demasiado corta para que nos dejemos arruinar por la depresión y el desánimo. Puedes retener la Felicidad en tu vida. Recuerda estos principios:

* Básteles a cada día su afán. Si a la carga del presente le sumamos los problemas del pasado y del futuro, lo que vamos a cosechar es un sentimiento de ansiedad y de impotencia ante la vida. En la medida de lo posible, concentrémonos únicamente en las necesidades del día. * Aprovechar lo que ya tenemos. En lugar de estar siempre ansioso por tener más dinero, más amigos, más autoridad, más cosas o más prestigio, analicemos lo que ya tenemos para ver si lo estamos utilizando a plenitud. Busquemos la manera de mejorar las circunstancias y las relaciones personales.

* El sentido del humor. Siempre tendremos problemas en la vida, mas no todos serán tragedias. Viéndolo bien, muchas de nuestras dificultades tienen un aspecto humorístico que podemos utilizar en nuestras anécdotas para ayudarles a otros a aprender lecciones. * Establecer un orden de prioridades. Es importante que dediquemos tiempo a Dios, a la familia, a nosotros mismos y a la diversión. Si organizamos estas actividades, no nos sentiremos culpables de no estar trabajando en todo momento.

* Hacer un cambio y perseverar en él. Asumamos el control de nuestra vida. Establezcamos un programa para hacer ejercicio, para perder peso, para dejar de fumar... y perseveremos en él. Cuando uno logra vencer un mal hábito, le da un impulso positivo a la vida.

* Perdonar y olvidar. No sigamos rumiando los errores del pasado. No revivamos frustraciones. Dejemos que el ayer se trague sus tristezas. Los pensamientos negativos sobre la falta de aprecio del jefe, de los compañeros de trabajo, del cónyuge o de la familia apagan los sentimientos optimistas que podamos tener.

La felicidad depende de nosotros




La felicidad sólo depende de nosotros, más allá de todo lo material que muchas veces nos gratifica pero que solo logra esa alegria transitoria sobre lo adquirido...


Estamos viviendo momentos cargados de incertidumbre, de miedos, de temor.Estamos dudando a diario sobre el verdadero significado de la vida, estamos dejando de creer...


Si observamos al hombre nos encontramos con un ser que sólo busca su satisfacción personal a través de la obtención de logros y objetivos que en la mayoría de los casos estan ligados con lo material, con el dinero y pocas veces nos encontramos descubriendo a un hombre preocupado por ser mejor persona, o tratando de ser feliz con las cosas cotidianas, las de todos los días.


En este ir y venir, en este mundo plagado de ambiciones las palabras honestidad, solidaridad, amor y bien parecen estar un poco olvidadas y no reparamos en que ellas son las puertas que al abrirlas nos conducen a una vida mejor.


Los grandes proyectos necesitan de la fusión del bien, de la honestidad, de la solidaridad y por sobre todo del amor al prójimo para ser exitosos.


Debemos creer en la vida más allá de todo lo que suceda, y por sobre todo dar un mensaje claro a nuestros hijos para que ellos descubran el verdadero camino hacia la felicidad.

¿Cómo saber lo que te hace feliz?




Es muy probable que sepas claramente lo que te hace feliz. Sin embargo hay muchas personas que no lo saben. O bien, hay momentos de la vida en que parece que la motivación por existir desaparece y se cae en una rutina que no proporciona satisfacciones.

Hay algunas necesidades fundamentales en todo ser humano y cuando son satisfechas, todos nos sentimos mejor. Requerimos ser necesarios,importantes, admirados y apreciados. Si no lo logramos, hay poca felicidad en la vida.Así que ya tenemos una pauta importante para descubrir lo que nos hace feliz. 

El paso siguiente es aprender cómo logramos ser necesarios,importantes, admirados y apreciados por los demás. Hay una buena noticia:es muy fácil! 

Basta con encontrar la forma de hacer sentir a los demás a sentirse necesarios, importantes, admirados y apreciados. Con todas las personas con que te relaciones, intenta manifestarles su aprecio o su admiración, busca elogiarlos sinceramente.

Si han sido de alguna manera importantes o necesarios para ti, no tardes más en decírselos. Cuando ayudas a satisfacer a otros sus necesidades, las tuyas también son satisfechas pues, con esta nueva actitud tuya, serás necesario, importante, admirado y apreciado por los otros. 

Hay una vocación esencial en el ser humano; aprender.Todos hemos nacido preparados para aprender de todo y fácilmente. Solamente bloqueos adquiridos pueden impedir que nos sintamos felices aprendiendo.

Aquí hay otra clave, entonces, Que tu vida sea un aprendizaje permanente. Descubrirás que eres mucho más capaz de lo que te imaginas Y el otro aspecto que produce una gran felicidad es amar. No tanto ser amado, sino amar. Practica el servicio desinteresado, busca a alguien a quien ayudar y apoyar, se un buen oyente, abraza al que necesita consuelo. 

Comparte algo de lo que tienes, con estas claves, tu vida adquirirá una nueva motivación y felicidad.

Tesoro Oculto




"Cerca del río Indo había un persa llamado Alí Hafed. Era dueño de una enorme hacienda en la que vivía cómodamente con su familia. Sin embargo, el hombre, aunque rico, sentía que su existencia carecía de sentido y tenía el legítimo deseo de superarse aún más. Un día cierto viajero le mostró un diamante y le dijo cuánto valía. El hombre rico obsesionado con la idea de volverse multimillonario vendió la granja, dejó a su esposa e hijos encargados temporalmente con un familiar y salió en pos de su anhelo.Alí se gastó cuanto dinero tenía buscando diamantes en todas las playas y ríos de arenas claras, hasta entonces conocidos. Ya en la miseria volvió anónimamente a su ciudad después de varios años pero su familia se había mudado. Como un vagabundo fracasado, desalentado y perdido, se adentró en el mar y se suicidó.Lo verdaderamente trágico de la historia es esto: El hombre que compró la granja de Alí Hafed, una mañana que estaba dando de beber a sus camellos en el arroyo que pasaba por su terreno, vio una piedra negra que emitía un destello de luz. La limpió y descubrió un cristal precioso. Escarbó en las aguas del riachuelo y casi a flor de piso halló gemas más hermosas y grandes aún. De esta forma y en ese precioso lugar, se descubrió el yacimiento de diamantes más grande del mundo: La mina "Golconda". Las gemas más maravillosas que se han hallado provienen de la que fue la granja despreciada de Alí Hafed."
¿Cuántas veces sucede esta situación en nuestras vidas? No sabemos valorar lo que tenemos. Por el contrario, nunca estamos conformes con lo que poseemos: nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro hogar, nuestro trabajo, nuestra familia, nuestra capacidad, nuestras virtudes, nuestra vida, nuestra comunidad, nuestro país, nuestro planeta. Buscamos las cosas superfluas, olvidando el verdadero tesoro que cada uno tiene a su alrededor y dentro de si mismo. Como bien lo decía Daniel Defoe, en su novela "Robinson Crusoe": "Si somos desdichados a causa de lo que nos falta, es porque no sabemos agradecer lo que tenemos".

¿Cuándo fue la última vez que contemplaste un atardecer en verano? ¿Cuándo fue la última vez que apreciaste la sonrisa sincera en el rostro de un niño? ¿Cuándo fue la última vez que sentiste el roce del viento en tu cuerpo o el aroma de una flor en tu nariz? ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste la plática alegre de un anciano que solo quería que alguien tuviera tiempo para él? ¿Cuándo fue la última vez que le prestaste atención a tu voz interna que te decía: quiero cambiar?
Los tesoros más maravillosos existen en tu entorno. Allí están y sólo esperan que tú los descubras. Todo consiste en sacar un poco de tu tiempo y simplemente disfrutarlos. El primer paso es sencillo: cambiar tu actitud de la vida, sin despreciar aquello que te fue dado. Solo mientras reconozcas que eres una persona especial, te sentirás inmensamente millonaria con lo que posees.

Aprende a ser Feliz




La primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia, es que los seres humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia, y que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda, o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.

Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que aún así, hay razones más que suficientes de alegría para llenar una vida de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera.
Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos. Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser felices está en descubrir «qué» clase de felicidad es la mía propia. Añadir después que, aunque no haya recetas infalibles, sí hay una serie de caminos por los que, con certeza, se puede caminar hacia ella.

Adaptabilidad:Comprende la naturaleza de las personas con quienes has de estar en contacto. Ajusta tu modo de ser y tu conducta hacia ellos de tal manera que puedas agradarles. Soporta alegremente las excentricidades de otros. Reacciona siempre de modo armonioso.

Servicio:Sirve a todos, ama a todos. Siente que el Señor se encuentra en todos y cada uno de los seres humanos, y que Él es el ser de todos.
Humildad:Respeta a todos. No eleves el tono de voz delante de personas mayores. Ve al Señor en todos y siente que eres su servidor y por lo tanto el servidor de todos. No consideres a nadie inferior a ti.

Integridad:Desarrolla una personalidad integral. Recoge todos los cabos sueltos de tu carácter. Hazte persona de elevados principios morales. Lleva una vida recta. Deja que emane de ti la dulce fragancia de la rectitud.

Nobleza:Huye de las bajezas de la mente como del veneno. Nunca consideres los defectos de otros. Aprecia sus buenas cualidades. Nunca condesciendas a los malos pensamientos, palabras y acciones.

Magnanimidad:Considera a todas las cosas con mente abierta. Ignora los defectos de otros. Sé noble y abierto en cuanto hagas. Evita las charlas inútiles y el chisme. No dejes que tu mente permanezca en cosas pequeñas.

Caridad:Da. Irradia tus pensamientos de amor y de buena voluntad. Perdona a tu prójimo. Bendice al hombre que te injuria. Comparte lo que tienes con todos. Difunde el conocimiento espiritual. Utiliza los bienes materiales, el conocimiento y la sabiduría espiritual que posees como un don divino que te ha confiado el Señor para que lo distribuyas entre sus hijos.

Generosidad:Sé liberal cuando des. Ten un corazón amplio. No seas miserable. Deléitate con las alegrías de otros y en hacer felices a otros. La generosidad es una virtud hermana de la caridad. Es la culminación de la caridad, la magnanimidad y la nobleza.

Pureza:Sé puro de corazón. Elimina la lujuria, la cólera, la avaricia y otras malas cualidades. Sé puro en tus pensamientos. No dejes que entren en tu mente malos pensamientos. Piensa siempre en Dios. Piensa en el bienestar de todos. Sé puro en tus palabras. Nunca pronuncies palabras vulgares o groseras. Sé puro también con tu cuerpo. Mantenlo limpio. Mantén tus ropas y tus alrededores limpios. Observa las normas de higiene física, mental, moral y espiritual.