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Debes verte primero a ti mismo como estimable para luego ver al otro como tal...



Esta es la divina dicotomía. Este es el círculo perfecto. Así, no constituye una enseñanza tan radical afirmar: “Bienaventurados los que se centran en Sí mismos, porque ellos conocerán a Dios”. Puede que no sea un mal objetivo en tu vida conocer la parte más elevada de Ti mismo, y permanecer centrado en ella.

Tu primera relación, pues, debe ser contigo mismo. Debes aprender primero a honrarte, cuidarte y amarte a Ti mismo. Debes verte primero a Ti mismo como estimable para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como bienaventurado para poder ver al otro como tal. Debes verte primero a Ti mismo como santo para poder reconocer la santidad en el otro.

Céntrate ahora y siempre en Ti mismo. Preocúpate de observar lo que tú eres, haces y tienes en un momento dado, y no cómo les va a los demás.
Hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace. La primera es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona. Muchos de nosotros tenemos miedo de hacer esto, pues pensmos que va a “quedar mal”. Sólo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior?

La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello?.

Si nuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo ya que “no forma parte de Quienes Quieres Ser”.

Supondré, a efectos de nuestro análisis, que de momento estás en la obra del alma. Estás todavía tratando de realizar (de hacer “real”) Quien Realmente Eres. La vida (Yo) te dará abundantes oportunidades para crearlo (recuerda que la vida no es un proceso de descubrimiento, sino un proceso de creación).

Puedes crear a Quién Realmente Eres una y otra vez. En realidad, lo estás haciendo; cada día. Sin embargo, actualmente no siempre responderás de la misma manera. Frente a una experiencia externa idéntica, puede que un día decidas ser paciente, amable y cariñoso en relación a ella; y otro día puede que decidas enfadarte, ser desagradable y estar triste.
El Maestro es aquel que siempre responde de la misma manera; y esa manera es siempre la opción más elevada.

Tu lugar en el mundo


Nadie en el mundo va a darte tu lugar si tú no lo ocupas primero. Al que elige con firmeza su papel, nadie le dicta el libreto ni le señala cuando debe entrar o salir; sólo tú eres el director, guionista y protagonista de tu historia.


No importa tanto en realidad si eres un actor secundario en la obra de otros; lo esencial es que seas el actor principal en la tuya, y también el redactor de tu libreto.

Es irrelevante el tiempo asignado a tu papel, siempre será el necesario para tu participación; pero cuida de no equivocarte de escenario: el tuyo es aquél en el que se juega tu suerte.

No la de otro, por apasionantes que puedan parecerlos libretos ajenos.
Esto tiene que ver con la elección consciente de tu libertad en todos los niveles, que te llevará siempre a negarte a la aceptación de ese papel que muchos asumen para descansar de sus obligaciones: que es el de víctima.

Indaga profundamente en tu interior cuál es tu si-no, cuáles son tus talentos, cuáles los lenguajes con los que ansías expresarte, y luego actúa.

No te limites a una sola forma de expresión, emprende la aventurade descubrir de cuántos modos puedes llegar a los demás con tu mensaje.

Cada conducta es una forma de manifestación; no telimites al desempeñode un único papel en tu vida.

Cambia, amplía tu experiencia, pruébate en cosas nuevas, ensaya algo distinto, en tu trabajo, en tus pasatiempos, en la forma de vincularte con los demás, en el modo de amar a Los que amas.

No permitas que el miedo, los prejuicios, la moda, la rutina o la presión de los demás, aplaquen esa potencia creadora que habita en tu interior.

Exprésate y no te justifiques, no expliques, no argumentes.
Actúa, porque por cada uno que critica en voz alta, existen diez personas silenciosas que crecen con tu ejemplo y a quienes tu coraje impulsa a buscar en sí mismos la fuerza que te anima.

Existe una verdad en ti, debe ser revelada y transformada en acción.
Esa verdadse refiere a tu esencia y a las características peculiares que te identifican.

ES LA UNICA OPORTUNIDADQUE TIENE EL MUNDO DE CONTAR CON ALGUIEN COMO TU !