No hay nada natural acerca de vivir una vida llena de estrés y ansiedad, con sentimientos de desesperación o depresión, necesitando pastillas tranquilizantes.
Los pensamientos agitados que producen presión arterial elevada, problemas de estómago, sentimientos persistentes de incomodidad, incapacidad para relajarse o dormir, y demostraciones frecuentes de disgusto y atropello están violando su estado natural.
